El comienzo

 La danza árabe, también conocida como danza del vientre, tiene sus raíces profundamente arraigadas del Medio Oriente y Egipto. Hay teorías que lo relacionan con este territorio por la semejanza que tienen las poses representadas en pinturas y jeroglíficos, con los movimientos que se utilizan en danza. 

Practicarla podía tener diferentes propósitos, como finalidades religiosas y de homenaje a la fertilidad, ayudar a las mujeres a sentir menos dolor al momento de dar a luz e incluso la provocación hacia el faraón.

La danza árabe se consideraba una forma sagrada de conexión con lo divino utilizando movimientos fluidos y sensuales para expresar la conexión entre el cielo y la tierra. Y según señala la mitología egipcia, las bailarinas con el vientre descubierto, características de esta danza, recibían los rayos del sol (Dios Ra) representando la fecundación.

Cuando el cristianismo y el islam comenzaron a dominar el Medio Oriente estos rituales de culto a los dioses dejan de ser tan populares debido a su relación con la sexualidad y fertilidad. No fue del todo suprimida pero se convirtió en una danza no muy bien vista que se dividio en dos categorías. Las GHAWAZEE, quienes bailaban para la clase social baja y las AWALIM, que actuaban en las residencias de la gente adinerada.

Con el tiempo, la danza árabe se fusionó con influencias de diversas culturas que atravesaron la región y cada civilización dejó su marca en este arte, enriqueciéndolo con nuevos movimientos, trajes y melodías.

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